Crítica

Martínez Cano tiene un extraordinario dominio de la técnica de la acuarela, con la que consigue unas obras luminosas, perfectas de ejecución, en las que plasma la impresión del instante. Sabe también armonizar perfectamente los colores para conseguir esa belleza serena que es la meta de sus cuadros.
En esta exposición sus obras, además se diría que ha dado un paso más hacia delante, desprendiéndose de lo accesorio y buscando sobre todo la sencillez. Así logra en algunos de usu paisajes armonías casi monográficas, en verdes apenas constratados con los grises.
Cano dispone de cualidades creadoras que son estrictamente suyas, por ser precisamente congénitas. Sus cuadros tienen lógicamente el júbilo lumínico y cromático que les confiere su mediterraneidad, pero hay en ellos una suma de valores positivos en el orden expresivo que son decisivos para establecer y tensar el hilo de la comunicación emocional. Hay que tener en cuenta que Martínez Cano, es hoy día, cuando abundan tanto las carencias, un pintor “rara avis”, con maestría técnica absoluta. Dibuja con rigor y reciedumbre, se las sabe todas en lo que se refiere a la ordenación compositiva, trata la luz con justeza y la magia hace su aparición cuando le llega la hora de las conjugaciones cromáticas con identidades sapientes en las alturas tonales.
Como quiera que Martínez Cano es un pintor poderoso, su pintura no se atiene a una línea concreta, lo mismo en el orden conceptual como en el expresivo. Su maestría como colorista “ fuera de serie” se pone de manifiesto en sus paisajes crevillentinos conseguidos con manchas cromáticas y sus posibilidades de genialidad como pintor realista, afloran en aquellos paisajes en los que llega al perfeccionismo del dibujo. Sus obras tienen siempre el marchamo de una alta calidad pictórica intrínseca. Decir por último que este pintor, sus cuadros poseen una delicada armonía y sobriedad que fascina por su elegancia, buen gusto y rigor. Es, sin duda, un gran maestro en el quehacer pictórico y sus cuadros poseen ese difícil sello de “ marca” que diferencia y distingue a un artista entre los demás. Compartamos las ilusiones de un artista con una vida que es ejemplo de dedicación a la pintura.

Marcelino Alfonso Pérez- Crítico de arte (1998)




La obra pictórica de Eduardo Martínez Cano nos acerca a la Naturaleza con toda la intensidad de sus luces y colores.
Tal como dijo Goethe, “La Naturaleza y el Arte parecen reunirse, pero se encuentran antes de lo que se cree”. En la obra de Cano este encuentro entre Arte y Naturaleza se realiza de forma evidente desde el principio porque se funden ambas en un íntimo abrazo de expresividad artística y sensibilidad creadora. El artista ha sabido expresar a través de su pintura los aspectos más relevantes que nos ofrece la Naturaleza como son la armonía, el orden, la estética, el sosiego, la paz. A través de su obra, el pintor llega a fundir Arte y naturaleza consumando una unidad pletórica de belleza y poesía ya que, como señalaba Séneca en sus Epístolas a Lucilio: “Omnis ars naturae imitatio est”. Es decir, todo arte es imitación de la Naturaleza.
Así como otro alicantino ilustre, Miguel Hernández, supo expresar a través de su poesía la belleza y la fuerza de la Naturaleza de la que formaba parte él mismo: “Barro soy aunque Miguel me llame…”, Eduardo Martinez Cano ha sabido extraer también de esa misma Naturaleza sus mejores sentimientos para expresarlos a través de su creación pictórica.
Los elementos más característicos y representativos de la provincia alicantina y especialmente de la Vega Baja del Segura, como la palmera, el almendro, la higuera, etc, están presentes en la obra poética de Miguel Hernández y también en la obra pictórica de Cano. Así se unen poesía, pintura y Naturaleza formando una sinfonía de poemas y colores.

Francisco Esteve. Presidente de la Asociación de Amigos de Miguel Hernández Catedrático de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid.




EDUARDO MARTÍNEZ CANO, elegante en su composición, es un magnífico dibujante cuyos cuadros son la resultante de una obra sincera.
Su amplia gama de matices (paisajes, bodegones, figuras humanas, flores, etc) nos llenan de un variado abanico de colorido y gusto.
Enamorado de la belleza, la busca en sus temas y con su espátula certera la traslada a sus obras con singular maestría.
Neoimpresionista en sus óleos, llenos de luz y color, son cual fuente luminosa, transparentes y magníficos. Posee el más alto grado de saber pintar la luz.
De acuarela apacible y serena, de suaves transparencias y dobles fondos. Distribuye hábilmente los colores al agua, con gran pulcritud, logrando obras magníficas que asombran por su gran belleza.

Mª del Carmen Torregrosa. PINTORA (1989)




Pintor autodidacta de ya larga trayectoria artística, con más de quince exposiciones en su haber por tierras levantinas, Eduardo Martinez Cano vuelve a mostrarnos ahora sus mejores cualidades plásticas.
Su pintura es ágil, precisa, ajustada a un riguroso planteamiento compositivo y exultante de luz y color. Un uso vibrante de los colores, una estudiada armonía cromática y un exquisito dominio del dibujo, tres cualidades esenciales siempre presentes en su obra.
La técnica pictórica no tiene, para Eduardo ningún secreto, la domina y la ejerce con maestría evidente.
La acuarela, el óleo, la espátula, el pincel… todos los medios son válidos y en todos trabaja con rigor envidiable. Luz, color, línea, dibujo, mancha: los elementos esenciales de la pintura magníficamente ejecutados en óleos y acuarelas de temática variada, desde bodegones a retratos, flores, figuras, paisajes, siempre la referencia icónica en una obra que quiere ser realista, que se acerca al hiperrealismo y que nunca olvida la lección del impresionismo y del postimpresionismo que tanto apasionan a Eduardo Martinez Cano.
Pintura sentida, emotiva, mediterránea, plena de luz y color, de transparencias, instantes, impresiones… “Me gusta ir rápido y siempre estoy impaciente por ver el final de mi obra”, dirá en 1993. Un final pulcro, bello, elegante, lleno de buen gusto, donde el rigor y la sobriedad compositiva se dan la mano con la luz y la alegría cromática en feliz conjunción plástica.

Miguel Angel Chaves Martín. Profesor de arte Universidad Complutense de Madrid. Madrid (2000)




“Toda la obra de Cano está impregnada de un lirismo que a veces se transforma en hiperrealismo de gran expresividad y nitidez”

Diario la verdad. Elche (1989)




“Hay transparencias y efectos logrados en sus acuarelas cuando aborda la ejecución de alegorías”.

Periódico Elche (1989)




“La novedad su principal característica. Pintor de espátula, rápido, investigador de los colores que no separa al mezclar en la paleta sino que los mezcla en el propio lienzo.”

Remedios Canales. Diario la Verdad. Elche (1993)




“Con realismo lleno de sinceridad artística y honradez expresiva, Cano ha logrado reflejar y sobrepasar aspectos sencillos de la vida cotidiana y nos ofrece una realidad quieta, llena de ausencias (a veces nostalgias), envuelta en el silencio”.

Jose Luis Gonzalez- Bellas Artes y Psicología (1996)




A UN PINTOR SINCERO

Sinceridad es la palabra, po antonomasia, que mejor define la obra de Eduardo Martínez Cano. Retrata la vida natural y cotidiana sin dejar nada escondido, con un singular derroche de luminosidad y claridades matizadas. Y es obligado detenerse en sus acuarelas. No hay en ellas rincones ni sombras en donde no penetre el hábil pincel de Cano: sus artistas, sus vértices, allí está la intrépìda lanza manchega que acierta siempre, sin confundir gigantes con molinos. Definir su pintura es harto difícil y exhausto por su aparente sencillez y deiafanidad. Su obra amanece desnuda sin secretos ni afirmacines veladas. Su creación es fiel y rotunda a una filosofía que no transgrede la suya. Utiliza la realidad como relajación de los sentidos, como una siesta vigorosa (almendros en flor, apetecibles higos...) y la hiperrealidad como profundización del pensamiento. Cano no le hace ascos ni teme adentrarse en otros universos pictóricos de estilos creativos distintos, como el surrealismo o juegos de estructuras complicadas, abstractos blandos, combinaciones inusuales de colores y otras incursiones vanguardistas. Aunque presumo que lo hace como un reto hacia lo que minusvalora con una lógica razonada. Y doy fe de ello, personalmente, ya que atisbo un Cano futuro que nos va a dar muchas sorpresas agradables e insospechadas. Su pintura está viva y evoluciona con fuerza.

Antonio Zapata Pérez: Poeta y escritor




Infatigable buzo de luces abisales
que extirpan a las sombras para emergerlas
en los someros maresy paisajes de sus lienzos,
creador de la calma y el sencillo trabajo,
las dormidas aldeas, la callada vejez.
Pintor polícromo de suaves despertares,
de siestas de la fruta tras su acrobacia de ramas,
los cuadros de Cano suenan a placeres perdidos,
a transparentes aguas que iluminan la sed.
¿Cómo entender tu mano ubérrima:
ese plato de acuarela donde yacen los higos
quietos y bien peinados, la raya en medio,
negros de tinta y vino,
transmitiendo dulces y altas salivas
en los paseantes que a ellos se arriman?
Eres pintor que creces en tu espacio de brillos,
donde las fotografías pierden su polvo y sus amarilos;
equilibrista de los colores, de la realidad artista,
de a paleta arquitecto, de la claridad maestro,
aunque es la luz, violando las leyes de la física,
lo que más pesa en tu obra.
La luz de esos mares al alba repujados en la plata,
o las sombras de objetos en rotundas penumbras;
a fecha de hoy y sin rubor proclamo;
la balanza del arte tienen su fiel en Cano.

Antonio Zapata Pérez: Poeta y escritor




Eduardo Cano, propone le planteamiento realista- el agua o ausencia en la construcción de la nueva realidad desértica o la creación de nuevos desiertos u para ello recurre a un proceso técnico que refuerza el dramatismo del mensaje. Al hacerlo, rompe los procedimientos aceptados y se introduce en un espacio extraño- no delimita las fronteras y propone el mestizaje- al hibridar pintura y fotografía. Sobre el soporte fotográfico refuerza su mensaje con pinceladas.
Las propuestas son, huellas, rastros, sombras de cada uno de nosotros…

Feliciano López Pastor IAAV (2007)




Rastros, huellas y sombras
Huellas- aunque sean de luz-, rastros, sombras, se transforman en interpretaciones de diferentes modos fotográficos. En el ejercicio que se propone en este catálogo, cada autor/a nos muestra su lenguaje personal sobre las referencias que definen la acción fotográfica y ello con independencia de la mayor o menor relación con la realidad- lo documental- o con carácter no neutro de las vivencias, que uno/a vuelca, inevitablemente, en la imagen final o en la narrativa contenidas en cada una de las series que se muestran…

Sala Rectorado y Consejo social de la Universidad Miguel Hernández (2007)




Eduardo Martínez Cano [ @canoartista ] nos invita a un fascinante viaje visual con sus obras de gran formato realizadas en acrílico sobre lienzo. Su propuesta, marcada por una impresionante precisión geométrica, parece dialogar directamente con el arte cinético, generando composiciones que vibran y desafían la percepción del espectador.

Los motivos que presenta, a menudo estructurados en forma de túneles o espirales, producen una sensación de profundidad hipnótica, como si las superficies pictóricas se expandieran más allá de sus límites físicos. Estas obras no solo sugieren movimiento, sino que lo encarnan, atrapando al espectador en una experiencia envolvente donde la mirada se desliza, explora y se pierde en el dinamismo de las líneas y formas.

La paleta cromática, cuidadosamente elegida, refuerza este juego óptico. Contrastes de tonos brillantes y oscuros crean una tensión visual que amplifica la tridimensionalidad de las composiciones. Martínez Cano maneja el acrílico con una técnica impecable, dejando ver un dominio absoluto del medio que le permite alcanzar una precisión casi mecánica sin perder el toque humano y expresivo que caracteriza su obra.

Cada pieza es una invitación a contemplar la relación entre forma, color y espacio, un ejercicio donde la geometría se convierte en poesía visual. Eduardo Martínez Cano redefine la perspectiva tradicional y nos lleva hacia un universo de ilusiones ópticas que no solo estimulan la mirada, sino también el pensamiento, recordándonos que el arte puede ser una experiencia inmersiva, dinámica y profundamente transformadora.

Natalia: Curadora de La Zona Gallery de Madrid (2025)